Lunes 14 de mayo de 2012

Ejido Aranjuez, municipio de San Felipe, Gto.

Iniciamos el recorrido de las tierras de uso común del ejido, acompañados por  Juan Manuel Espinosa Gómez y Gerardo Espinosa Rocha, Presidente y Secretario respectivamente, del Comité de Seguimiento (Comité) al Servicio de Asistencia Técnica y la Capacitación en la Organización e Innovación Tecnológica para el Manejo Integral de Agostaderos en el Esquema de Manejo Holístico (Servicio), el Prestador de Servicios Profesionales (PSP) Fernando oliveros Esquivel y quien esto escribe, en funciones de responsable del Servicio por encargo de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario (SDA) del Gobierno del Estado de Guanajuato.

Buscamos conocer los linderos y mojoneras del polígono ejidal, para ligar sus coordenadas geográficas a los sistemas que en México tienen el catastro de la propiedad social.

A la vez que reconocemos la ubicación del ejido, tomamos nota de la condición actual del suelo, vegetación, ciclo del agua, vida silvestre y ganado en pastoreo. Conectando lo observado con la percepción que de su tierra tienen los ejidatarios que nos acompañan, como la valoran, que representa para ellos, posibles aprovechamientos de recursos, entre otras inquietudes que alcanzamos a percibir, conforme nuestro estado de ánimo nos lo permite a medida que avanzamos cuesta arriba y en otras ocasiones descendiendo por laderas y arroyos.

Hacemos énfasis que el eje de nuestro quehacer son las personas y en este caso ejidatarios que cuentan con una importante superficie de tierras de uso común con potencial para la ganadería extensiva como actividad base para mejorar la salud de los procesos básicos del ecosistema. Acotando que en las alrededor de 3,000 hectáreas (ha), es posible desarrollar otras actividades económicas complementarias al ingreso de los ejidatarios, como la minería, circuitos para bicicleta de montaña, senderismo, arrendamiento para instalaciones de telecomunicación, entre otras.

Dada la fisiografía de las tierras de uso común, son surcadas por varios arroyos que aportan caudales a la Cuenca Lerma Chapala y por ello los ejidatarios enfocan sus necesidades en la construcción de pequeñas presas para almacenamiento de agua con fines de abrevadero, filtración a los flujos subterráneos y por supuesto para el riego de sus pequeñas propiedades agrícolas que tienen en los alrededores de la comunidad de Aranjuez. Ahí es el momento que aprovechamos para informarles que el Servicio que les brincará Fernando se avocará al aprovechamiento de sus casi 3,000 ha de agostadero, a fin de que vayan tomando el control de su administración como ejidatarios, sobre esas tierras que prácticamente están a merced de vecinos que aprovechan sus pastos y corte de madera para leña.

Vale destacar que en plena época de sequía o de latencia, existen a lo largo de los arroyos, pequeños manantiales que los ejidatarios llaman “remanentes” y son la base para el pastoreo en los meses secos.

En general observamos que hay condiciones en el terreno para hacer ganadería extensiva, siempre y cuando los ejidatarios se decidan a tomar la administración de sus recursos con la ayuda del Servicio. Con este primer recorrido se da inicio a un gran desafío el cual puede llegar a hacer realidad los sueños de los padres y abuelos de los ejidatarios de hoy, quienes lograron la dotación de tierras en el año de 1974. Tierras que formaban parte de los bienes del Municipio de San Felipe y los ejidatarios recuerdan a un señor que les cobraba por el uso que hacían de los agostaderos y como en temporada de lluvias hasta ordeñaban vacas en las tierras de las que ahora son legítimos dueños al menos en el papel que ampara la Ley Agraria, aunque su presencia en los potreros no cumpla con la sentencia popular que dice. “Al ojo del amo engorda el caballo”.

Hasta la próxima entrega.