Lunes 28 de mayo de 2012

Continuando con el proceso de iniciación al Manejo Holístico con los ejidatarios de Aranjuez, esta vez nos acompañaron cinco de ellos, tal y como lo acordaron en su asamblea: formar grupos de cinco para que nos acompañen en los recorridos de las tierras de uso común.

Este lunes programaron el recorrido de la llamada pasta de la Mesa del Pino, en la que pastorean la mayor parte de su ganado a partir del inicio de lluvias y hasta los primeros días del mes de enero, toda vez que se agotaron los pastos y que los arroyos ya no contienen el agua del ciclo de lluvias de verano.

En la siguiente imagen a la entrada de la llamada pasta Mesa del Pino y de izquierda a derecha Martín, Luz Arnulfo, Rosendo, el Chato Espinoza y Fernando. Al lado de este último su fiel “Pirata”.

La parte de lomerío de la mesa con suelo pedregoso, vegetación de chaparral compuesta por encinos chaparros Quercus spp., pingüica Arctostaphylos pungens y madroño Arbutus sp., principalmente. En el estrato herbáceo, una diezmada y agonizante cubierta de zacates perennes de estación caliente y escasamente un zacate mesófito del género Piptochaetium que inicia su proceso de crecimiento a la par que la estación de primavera. Paisaje de pastoreo saqueador, agotador del recurso forrajero, matador de la gallina de los huevos de oro, causal de pérdida de suelo por erosión hídrica y eólica; ciclo del agua ineficaz y otros devastadores efectos que se revierten en los dueños de la tierra, sus vecinos y los habitantes de la subcuenca hidrológica que conforman estas tierras, a su vez tributaria de la cuenca alta del Río Laja ó Acuífero de la Independencia.

El aprovechamiento de esta pasta de la Mesa del Pino, se hace mediante el pastoreo continuo a partir de junio-julio, dependiendo del inicio de las lluvias de verano. Los animales abrevan en los pequeños charcos donde se acumula agua, en arroyuelos y al acabarse el agua en la mesa, a la vez que se han secado los pastos de los que aprovechaban agua metabólica. Comienzan a bajar a los arroyos que se originan en las Microcuencas de esta pasta, igualmente abrevando hasta que se acaba la última gota de agua. A la par que los animales se acaban el crecimiento o rebrote de los zacates de estación caliente, los que escasamente llegan a madurar a consecuencia de la presión de pastoreo a que son sometidos desde la fase de pelillo con el inicio de lluvias, hasta la fase de latencia con el devenir de las primeras heladas a partir de fines del mes de septiembre. Pastoreo continuo que al paso de los años, lustros, décadas y siglos, ha propiciado la modificación del paisaje, con impactos desfavorables a la vista en los procesos básicos del ecosistema: ciclo del agua, ciclo de los minerales, flujo de energía y dinámica de la comunidad.

En la siguiente imagen, puede observarse uno de los arroyos que nacen en la Mesa del Pino, sin acumulación ni flujo de agua en plena primavera. En la parte inferior se encuentra un hoyo cavado por algún animal silvestre en busca de agua que apague su sediento gaznate. Observaciones que habrá que tomar en cuenta cuando los ejidatarios y el PSP, comiencen con la planeación holística de la tierra, del pastoreo y financiera.

Recorriendo las zonas de arroyos y laderas con el grupo de ejidatarios, se comprende la necesidad de planear las zonas de pastoreo, donde se busque el beneficio de la tierra y el desempeño adecuado del ganado, tomando en cuenta los radios de pastoreo en torno a los puntos de abrevadero y de acuerdo a la pendiente del terreno. Aquí se toma nota también para las futuras sesiones de trabajo con los ejidatarios y el PSP, en la que se llevará a cabo los procesos de planeación holística mencionados en el párrafo anterior.

Esta es la panorámica general de la mejor zona de pastoreo con que cuentan los ejidatarios de Aranjuez: aprovechamiento de solo seis meses del año, zacates sobrepastoreados y debilitados; pobre composición florística del agostadero; tasa de crecimiento supeditada a los zacates de estación caliente debido a la pérdida de cobertura de zacates mesófitos que crecen tanto en temporada caliente como en temporada de frío; aprovechamiento ineficaz del agua de lluvia, la cual se pierde por evaporación y escurrimiento, acarreando aguas abajo el poco suelo que aún queda y en el peor de los casos la grava y arena producida por el intemperismo de la roca madre que aflora en las partes donde el suelo ya ha sido erosionado. Paisajes como este, con precipitación promedio anual de 500 a 600 mm, que en otros tiempos fueron la base de la ganadería extensiva del municipio de San Felipe, Guanajuato, hoy son la base de una ganadería de subsistencia, que no es capaz de mitigar las necesidades básicas de los propios ganados y muy probablemente de los dueños de esos ganados. Esa es otra parte de la historia que iremos escribiendo y en su momento ayudar a reescribirla.